Hoy nos reunimos para despedir a Elsa Garrido Varela, nacida en Puente Alto el 22 de septiembre de 1941 y que nos dejó en cuerpo el 19 de octubre de 2025. Hija de Juan y Fedelina, creció en una familia de esfuerzo. Juan, obrero de la papelera, y Fedelina, dueña de casa, inculcaron a sus hijos: Eduardo, Juan, Celsa y Elsa, el valor del trabajo, la unidad y la fe en la vida.
/image%2F1393935%2F20251030%2Fob_464258_imagen-2025-10-30-183527910.png)
Al terminar sus estudios, Elsa decidió formar una familia junto a Luis Carrasco Olmedo, con quien tuvo a sus dos hijos, Luis y Mauricio. Desde entonces, su vida fue entrega y fortaleza. En un hogar sencillo, de clase media, ella se convirtió en el verdadero pilar de la familia: una mujer trabajadora, de bajo perfil, conciliadora, siempre preocupada de todos y de todo.
/image%2F1393935%2F20251030%2Fob_08fcc7_imagen-2025-10-30-184109224.png)
Si hubo alguien que llevó el estandarte de los Carrasco, fue ella. Cumplidora, responsable, paciente y firme en sus principios. Mujer bella, inteligente, de ideas claras y espíritu sereno. Nunca le temió al trabajo ni al paso del tiempo. Acompañó a su esposo en los momentos más difíciles, lo sostuvo tras su enfermedad y, con esfuerzo, sacó adelante su hogar.
Recuerdo muchas noches de desvelo, especialmente cuando mi hermano necesitó sus cuidados. También su empeño en el pequeño negocio familiar, que sostuvo con tenacidad para que nada faltara y pudiéramos estudiar. Con sus nietos: Luis Mauricio, Javiera, Gustavo, Ignacio y Martín, fue cómplice, compañera y consejera. Y como bisabuela de Emiliana, Vicenzo y Faustino, siguió entregando cariño sin medida.
Fue caritativa, desprendida de lo material, siempre dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio. Y en esta dura batalla final, enfrentó la vida con dignidad y fe, acompañada por quienes la amaron: mi hermano Mauricio, Luis Mauricio, Javiera, Gustavo, Carmen, Yelica, Ignacio y Martín, todos unidos en una sola misión: cuidarla, contenerla y acompañarla con amor.
Madre, hoy solo puedo decirte gracias. Gracias porque somos lo que hiciste de nosotros. Gracias porque tu vida nos enseñó el valor de la familia, del respeto, de la humildad y del deber. Gracias porque fuiste más bombera que papá y que yo: nos ordenabas el uniforme, nos esperabas despierta y siempre nos ayudabas a volver.
Tu vida fue una lección de amor silencioso, de fe práctica, de compromiso sin condiciones. Te llevas nuestro agradecimiento eterno, y nos dejas el deber de seguir siendo una familia unida, generosa y trabajadora, como tú nos enseñaste.
Descansa en paz, mamá. Tu ejemplo y tu cariño vivirán para siempre en nosotros.
Luis Carrasco Garrido palabras expresadas en Cementerio Parque Cordillera
/image%2F1393935%2F20210604%2Fob_b43f13_luis-carrasco.jpg)